Archivo de la categoría: Si me apetece lo escribo

Lo que no está escrito

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Quieres hacerlo, no sabes muy bien qué te empuja a ello, pero deberías sentir que te reconforta y en cierto modo, aligera el peso cargado sobre tus hombros.
Debería ser liberador y sin embargo, atenaza. Has perdido fluidez, ritmo y alegría, mucha alegría.
Escribir, después de tanto tiempo, es complicado. Como lo fue dejarlo y ahora volver, sin más.
Y sin menos.
La palabra escrita, como ancla del pasado, te mantiene los pies en la tierra. Te recuerda los castillos inflados de aire y abatidos por un bostezo.
Los planes de vida, futuro pasado por agua, sin remisión ni vuelta de hoja.
Lo hecho, hecho está, a golpes de pecho, por actores de un sainete en teatros de palo y cartón.

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Contradicciones

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Pronto, en unos días, cerraré un nuevo y decisivo círculo, aunque la espiral siga girando loca e imprevisible. Y lo siga haciendo sin ti.
Para unas cosas la mejor versión de mi misma.
Para otras, sin embargo, mi peor cara B.

Me siento orgullosa.
Y tengo miedo.
Y nada de esto te lo puedo compartir.

De eternidades y sombras 

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Tengo un ángel. Desde que recuerdo siempre ha estado a mi lado. Pero lleva ya un tiempo, una eternidad, de vacaciones. Me las pidió y no quise ni pude negarme a ello. Tampoco necesitó apelar al convenio de ángeles. Le hago trabajar tanto que se las merece muchísimo, pero es que necesito que vuelva ¡ya!
Sólo él tiene la llave que al accionarla me envuelve de luz, la que me hace ver las cosas brillantes, los días soleados, las
pendientes menos inclinadas.
Las tristezas más pequeñas y las penas más llevaderas.
Él dice que soy fuerte y que sola me las apaño muy bien. No es cierto, es puro peloteo. La blandura se ha apoderado de mí y es como si una fiebre oscura me cubriera, debilitando y paralizando, dejándome sin fuerzas.
No sé cuando volverá. Tal vez se haya ido por eones.
Su tiempo no se mide igual que el nuestro y es posible que aún no haya descansado lo suficiente.
Ya llevo muchas lunas sin él y no me hago a estar así.
Espero tu vuelta. Pronto. Muy pronto. No tardes otra eternidad en regresar o las sombras terminarán por hacerse hueco.

Los puentes dinamitados

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Hace más de diez años que escribí estas palabras y aún hoy sigo llorando porque, sea cual sea el estado de mi corazón, y a pesar de todo el tiempo que ha pasado, yo soy Francesca y tu… tu eres mi Robert.

(marzo de 20…)

Volví a ver por enésima vez “Los Puentes de Madison”.

Otras veces, al verla, he llorado por Francesca y Robert.

Anoche, además, lloré por él, por mí… 

Por su Nueva York y mi Iowa…

Por los puentes y caminos sin retorno…

Por las certezas inciertas…

Por el vuelo de las libélulas…

Por las decisiones que no se pueden decidir…

Por los sueños que nunca se realizarán…

¡Feliz año!

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Este blog acaba de cumplir un año y no podía dejar pasar la ocasión para escribir el placer que ha sido compartir este rincón con todos y cada uno de vosotros. 
Crear y mantener este espacio ha resultado ser una de las cosas más positivas del 2016, que se ha presentado como loco, exhaustivo y agotador. A veces desquiciante. A ratos, enamorado y apasionado. Últimamente, tristón y apesadumbrado.

Quiero brindar con todos vosotros por un 2017 lleno de felicidad, de deseos por cumplir y sonrisas por pintar. De fuerza, de ánimo y sobre todo, de letras y de historias, a miles, que aún quedan por contar.

¡Con todo mi cariño, os deseo un feliz 2017!

Andadura

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Quisiera escribir bonito y que mis letras llegaran a ti.
Quisiera hablarte de mis silencios, de mis pobres palabras, esas que hoy no dicen nada porque nada quieren decir, porque están sujetas a mis miedos.
No quiero que el tiempo avance porque temo que nos devuelva a cada uno al lugar del que partimos.
Yo, donde siempre estuve y del que quizá no debí salir y tú, caminante, continuarás tu andadura allá donde el verano fue paréntesis.
Pero el reloj no se detiene y el
miedo se va abriendo paso en mi.

Debí hacerlo con sangre

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El día que hipotequé mi vida
debí hacerlo con sangre
porque de ella no consigo apartarte.
Te has aferrado a mí
de la peor manera imaginable.
Si crees que me tienes en tus manos
siento decepcionarte.
Me costará lágrimas.
Me costará un tiempo incalculable.
Pero te juro por lo más sagrado
que yo de ti voy a alejarme.
Que ya no corro ni camino,
que ya vuelo lejos de tu lastre.
Corta de una vez los hilos
que un día anudaste.
La vida son muchos virajes
y tu camino y el mío
ya tienen distintos anclajes.
Suelta los amarres,
libérame de las ataduras
que tu mismo propiciaste
Y déjame vivir en paz.
Sola, sin ti,
alejada de tus mañas
y si puede ser,
no volver a ver tu semblante.