Archivos Mensuales: marzo 2020

Syringa

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Ya sé que no te veré, desde mi ventana al mundo solo veo lluvia, calles vacías, desolación.

Y cuando luce el sol, tampoco te veo, mi amor. Me has olvidado. No queda sitio en tu corazón.

En el mío un vacío, un nudo, un tesoro escondido para tiempos mejores, para tiempos de menos convulsión.

La sombra de tu sombra

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La sombra de tu sombra me vela tras la ventana y yo le guardo un sitio entre mis sábanas.

Ven, acércate sombra, rodea mi cuerpo con tus brazos, apoya tu cabeza en la mía y déjame oler tu aroma, sombra.

Quédate conmigo toda la noche y quítame este frío y este miedo que se ha apoderado de mi cuerpo y me atenaza el corazón.

Las sombras se aman entre las sombras y cuando el día apenas comienza a despuntar, la sombra de tu sombra vuelve a desaparecer.

Yo seguiré con mi vida y te buscaré, sombra, entre la penumbra y la oscuridad.

Loca, invisible, impúdica

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Te he amado loca, invisible,

de una manera impúdica,

sin agua bendita en mis dedos.

Te he amado sabia e incapaz, deslenguada y poderosa.

Amante de incógnito,

amor de penumbra.

Alumbré mi alma para que pudieras leer en ella,

me volví transparente para ti.

Te he amado sin velos y con danzas,

sin ases en la manga,

con verdad.

A ti, mi amante recóndito.

Mi más hondo amor.

Eternamente de amores

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Sueño que recojo alguna ropa, poca cosa y cierro una maleta, mientras me das la espalda y miras por la ventana, riendo, cómplice, en una llamada que has recibido por el móvil.

Antes viste mis lágrimas.

Antes habías notado mi tristeza.

Ya sabías que no era feliz.

Abro la puerta, no hace ningún ruido y en silencio atravieso el largo pasillo.

No me detienes ni corres tras de mí. No me llamas, ni siquiera te asomas por la puerta.

Me despierto y recuerdo que hace mucho tiempo que no estás en mi vida.

Quiero que sepas que aún sigo haciendo pie, aunque nado sin descanso.

Te deseo que la vida te colme de amores eternos. Aunque te hagan llorar, también te harán soñar.

Aquella vez que besé a otro hombre

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Aquella vez que besé a otro hombre.

Y no eras tú.

El sabor de sus labios,

que no eran los tuyos

y el tacto de su piel

rozando la yema de mis dedos.

Su boca susurra palabras que no entiendo.

No importa, son tan dulces que envuelven mis sentidos

y pierdo el pudor.

Y la vergüenza.

Y me abrazo a él con las piernas,

con el alma,

con el corazón.

A ese extraño que me da calor y me desea,

que me ha rescatado del país del nunca y jamás,

voy a amarle con fuerza,

porque somos algo importante,

somos dos amantes haciendo amor.

O no

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Estamos viviendo unos tiempos tan raros, que es inevitable que piense en ti. Cómo estarás viviendo este encierro, si lo estarás haciendo en soledad. O no. Si llevas bien el confinamiento. Y por último, si tu también te preocupas por mí y soy yo quien ocupa tus pensamientos.