Archivos Mensuales: agosto 2016

¿Solos, tú y yo?

Estándar

Sólo estamos tú y yo.

No es cierto.

Hay tantos fantasmas rondando, deseando vernos sucumbir.
Tantos incendios a medio extinguir, esperando a ser sofocados.
Quizá avivados.
Tantos temores antiguos, apenas enterrados bajo una fina capa de polvo, a la espera de un incauto que pase el dedo y los devuelva a la superficie.
Hay tanto círculo vicioso, tanto giro de 360°, tanta espiral loca enroscándose, que abruma.
Y cansa.

Creer y querer ser diferentes y al final, ser como todo el mundo.

Hay tanto miedo al temor, que nunca, nunca, estaremos solos tú y yo.

Andadura

Estándar


Quisiera escribir bonito y que mis letras llegaran a ti.
Quisiera hablarte de mis silencios, de mis pobres palabras, esas que hoy no dicen nada porque nada quieren decir, porque están sujetas a mis miedos.
No quiero que el tiempo avance porque temo que nos devuelva a cada uno al lugar del que partimos.
Yo, donde siempre estuve y del que quizá no debí salir y tú, caminante, continuarás tu andadura allá donde el verano fue paréntesis.
Pero el reloj no se detiene y el
miedo se va abriendo paso en mi.

Creando presentes

Estándar

No estás. Definitivamente te has ido.

Ya no te encuentro ni en las esquinas dobladas de las calles ni en las caducas páginas del calendario.

No estás y sin embargo, te echo de menos.

Un poco sí se me encoje el corazón saber que no volveremos a vernos. Que tu tiempo es pasado y el mío va de camino, creando presentes.

No estás y la vida me sabe. Lo hace con sabores de menta y de miel. A melocotón y a verano, a cielos estrellados y olas de mar.

Tú sabes a otoño, a las amarillentas hojas que alfombrarán las aceras. A la desnudez de los árboles, a atardeceres ruinosos. A noche de difuntos y ánimas.

No estás y sin embargo, aún te echo de menos.

Un poco de magia

Estándar

Hagamos un poco de magia,
haciendo inmenso lo pequeño,
dando color a los sueños,
que dejen de ser grises
y no pinten más en blanco y negro.

Lanzar las lágrimas al viento,
que queden varadas
en la última estrella del universo.
Y si vuelven, que lo hagan
en sonrisas de ciento en ciento.

Con un poco de magia
sembraré nomeolvides,
entre tu puerta y la mía
crearé mil jardines,
de tiernos brotes,
de lluvia preñada
de sabores dulzones,
mariposas aleteando colores,
entre libélulas y gorriones.

Seamos magos, por un instante.
Vayamos al pozo de los deseos,
cerremos los ojos y soñemos.
Sanemos viejas heridas
con pócimas y ungüentos.
Pronunciemos el conjuro
e iluminemos con magia
el lado que aún nos parece oscuro.

Virando el viento 

Estándar


Es un milagro haber podido soltar amarras y no vivir de la nostalgia.
Echar la vista atrás y ver más allá de los ecos y los lances de espadas.

Claro que queda mucho por hacer.
Y más aún por sentir.
La vida no se acaba en un nombre ni en una mirada.
Huidiza, extraña.

La vida comenzó en el momento en el que el viento viró y nos vimos cara a cara.
Tu me enseñaste tu rostro.
Yo te mostré mis entrañas.
Yo vi tu oscuridad, el estado de tu alma.
Tú viste lo que quisiste ver y no fueron los ases bajo mi manga.

Ninguno salió vencedor.
Ambos perdimos el tiempo y las ganas.
Echar la vista atrás y ver mas allá de las voces agrietadas, está resultando ser una tarea difícil, ardua.

Algo de nada 

Estándar


Algo tiene la noche que me embriaga.
Algo tiene el corazón que me acompaña.
Algo debe tener el amanecer
y las lunas contempladas
bajo el sereno mirar de los ojos del mañana.
Algo tiene el futuro de esperanza.
Algo de luz.
Algo de fuego.

Algo de nada.

Hago de mis días sonatas.
De mis noches cantares,
lluvias de estrellas que danzan.
Hago de mis sueños
malabares de templanza,
equilibrios de sentires,
de paseos de luna descalza.

Algo tiene la noche que quita el frio a mi desnuda alma,
buscando cobijo tras una máscara.
De oropeles bañada.
De seda y dulces palabras.
De caricias labrada.

El final de todo,
no es más que algo de nada.

Debí hacerlo con sangre

Estándar

El día que hipotequé mi vida
debí hacerlo con sangre
porque de ella no consigo apartarte.
Te has aferrado a mí
de la peor manera imaginable.
Si crees que me tienes en tus manos
siento decepcionarte.
Me costará lágrimas.
Me costará un tiempo incalculable.
Pero te juro por lo más sagrado
que yo de ti voy a alejarme.
Que ya no corro ni camino,
que ya vuelo lejos de tu lastre.
Corta de una vez los hilos
que un día anudaste.
La vida son muchos virajes
y tu camino y el mío
ya tienen distintos anclajes.
Suelta los amarres,
libérame de las ataduras
que tu mismo propiciaste
Y déjame vivir en paz.
Sola, sin ti,
alejada de tus mañas
y si puede ser,
no volver a ver tu semblante.