Archivos Mensuales: julio 2016

De cuarto menguante

Estándar

De cuarto menguante
a luna que mengua
mi piel fue piel en la tuya.
Enredando las lenguas,
nuestras bocas se arrullan.
Y se hacen los besos,
de pequeños a grandes,
de grandes a inmensos.

En cuartos de luna
vamos caminando,
vamos de regreso
los cuerpos saciando,
cambiando los tiempos,
haciendo presente
los dulces recuerdos.

En la luna del cuarto
veo tu reflejo,
está junto al mío
dentro del espejo.
La piel ya no es muda.
Habla y palpita
al ritmo de la misma luna.

De luna que mengua
a cuarto menguante,
jugamos a ser eternos amantes.

Mi castillo de naipes encantado 

Estándar

Mi vida, mi castillo de naipes, mi mundo casi perfecto construido con amor y deseos, con sueños.

Mundo de equilibrios y balanzas, de mente racional y austera, de sentido común. De puertas y candados, de puentes levadizos y castillos encantados.

Mi mundo casi perfecto se viene abajo, se caen las piezas que arrastran a las de al lado.
Hoy he perdido a una de ellas y un trocito de corazón ha volado.
Y lo hace alto.
Y pasa de largo.

Hoy me quedo tan frágil como lo es mi mundo imaginario.
Tan de cristal, tan liviano, tan etéreo, tan humano.

Conjugando

Estándar


Conjugamos los verbos
con jugo de besos.
Amar, el primero de ellos.
Totalmente irregular,
enteramente irreflexivo.

Manejamos los tiempos.
Pasado doliente,
futuro imprudente.
Y qué decir del dulce
o amargo presente.

Amar en infinitivo.
Desear que el último
sea el definitivo.
Cesar la búsqueda
de adverbios,
cambiando sujetos,
aliñando adjetivos,
sumando pronombres,
tú y yo y el destino.

Conjuga mi verbo
Te
amo, me amas
Asi de sencillo.

Para cuando un día no vuelvas

Estándar

Para cuando un día no vuelvas
y apenas recuerdes mi nombre.
Cuando mi rostro ya no te diga nada
y mi voz no sea para tus oídos.
Cuando el sol deje de ser abrasador
y la lluvia vuelva a ser fresca,
me habré ido.

Las lunas serán menos llenas,
las noches se vaciarán de ti.
Los rincones volverán más sombríos,
la vida perderá su intenso brillo.

Y cada uno seguirá su camino.

Para cuando un día no vuelvas
te dejo todos los besos
y todas las caricias que caben en el universo.
Te dejo una red tejida de sueños y deseos.
Te dejo todo lo que nunca te dije
y me llevo mis miedos y mis silencios.