Impasse

Estándar

Quedaron los besos al borde de los labios,
la caricia en la punta de los dedos.
Las palabras cayeron en el fango,
la risa aparcada en un páramo desierto.
No importa lo que no dijimos.
Solo importa el rumor del viento.
Y el sol. Ese sol que nos cubre, inmenso.

Anuncios

Contradicciones

Estándar


Pronto, en unos días, cerraré un nuevo y decisivo círculo, aunque la espiral siga girando loca e imprevisible. Y lo siga haciendo sin ti.
Para unas cosas la mejor versión de mi misma.
Para otras, sin embargo, mi peor cara B.

Me siento orgullosa.
Y tengo miedo.
Y nada de esto te lo puedo compartir.

No soy Julieta enamorada

Estándar


Me enredé en tus besos de quita y pon.
Me dejé engañar por tus palabras a sabiendas de que tus silencios eran aún más mentirosos.
Se que no me lloras.
Y aunque mi alma quedara prendida de la única estrella apagada del universo,
ya no soy Julieta.
Ya no espero tu vuelta.
Ya no lloro en mi balcón.

No es tan difícil

Estándar

¿Ves cómo no era tan difícil vivir sin ti?
¿Cómo no lo era no echarte de menos?

Con un poco de aquí y otro poco de allá.
Con un poco de tristeza y decepción, al principio.
Con un poco de tiempo, para mitigar el recuerdo.
Con un poco de olvido, para matizar la añoranza.
Con algunos escritos, para echar afuera sentimientos.
Con algunos recuerdos, que evocan sensaciones.

Pero no era tan difícil.

Dicen que mis ojos brillan cada día,
y yo les digo que es por el sol, al que estoy mirando.
O por el baño de luna que busco a diario.
Antes brillaban cuando te recordaba,
ahora brillan porque ya dejé de hacerlo.

¿Ves cómo no era tan difícil dejar de pensar en ti?

En el mismo lugar

Estándar

Cada vez estás más lejos y el silencio es tan espeso que podría cortarse con el filo de un cuchillo.
Pero mis armas ya no son blancas y sólo disparan balas de hielo, que se deshacen camino del desierto.
Allí donde pararon mis lágrimas.
En el mismo lugar donde murieron los sueños.

Lola duerme sola 

Estándar

Lola duerme sola y las sábanas se le hacen un nudo entre las piernas y una punzada en el corazón.

Cada noche de ausencia es una derrota y mientras sucumbe al sueño, rememora otras de luna escondida, de furtivos besos bajo las preñadas ramas del viejo magnolio.

Compartir su cama y su vida con un ausente fue una utopía. Por eso duerme con la maleta bajo la cama y una carta sin firma bajo el colchón.