Dejarse ir

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El tiempo pasó pasando
y lo está haciendo sin ti.
A veces pasa pasando
y lo hace hasta sin mí.
Ni rápido ni lento,
es un dejarse ir.
No sé si estás esperando,
si yo lo hago por ti.
Si es que ya fue suficiente
y puedes volver a mí.
O si debo seguir caminando,
alejándome de ti.

Tal vez no eras

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Tal vez no eras, tal vez no fui,
si pensabas en ella cuando pensabas en mí.
Nos sobraron tantos miedos, nos faltó un simple sí.
Cuando te fuiste, cuando me fui
y me alejé de tu lado,
de mi uno entre mil.
Tal vez sí que fuiste y te dejé partir.
Y tú, simplemente, me dejaste ir.

A los que amé 

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A los que amé y no me quisieron.
A los que pude adorar y me perdieron.
Los que me hicieron partir de nunca jamás,
variando el rumbo,
rolando el viento,
dejando en mi vida pasados de marea y cierzo.
Me faltó tiempo y me sobraron sombras, teñidas de duelos.
A los que amé y me dejaron caer, cerrando las puertas,
abriendo silencios.
Se fueron con los besos dados,
se llevaron los abrazos muertos.
A los que amé, a todos ellos,
les dejo mis huellas,
les doy mi recuerdo.

Cuando te pienso 

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Cuando te pienso te encuentro tan lejano, tan ajeno.
Como ves sigo caminando en soledad.
Así me encontraste un día y así continuo.
Creyéndome a salvo y protegida bajo la tela de un pequeño paraguas.
Avanzando siempre con el viento en contra se hace duro hasta soñar.

Vida imperfecta

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Era la noche, la noche perfecta.
Ya está en su sitio la luna y vestidas de fiesta las estrellas.
Será breve, tan fugaz como pedirle un deseo a un cometa.
No queremos ataduras.
Ni haremos promesas.
Tú no me amarás eternamente,
yo no te querré la vida entera.
No me darás tu corazón,
no te mostraré mi flaqueza.
Tú no me echarás de menos.
Yo no desearé tu vuelta.
Pero algo no salió bien.
¡Y es que la vida es tan imperfecta!

De fondo, el silencio 

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Las pieles que fuimos,
las manos que fueron.
Tu rostro en mis dedos,
tu caricia en mi cuerpo.
Mientras nos abandonamos
nos perdemos enteros.
Cuando nos dejamos ser
fundimos los versos.

De fondo, el silencio.
Ya no hay distancias.
¡Tan grande es el desconsuelo!
Ya sólo quedan los velos.
La sombra.
La quimera.
Y el miedo.