A 30 kms de ti

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No quiero escribir cuánto te añoro,
no quiero decir cuánto me apena.

Estás a 30 kms de mi,
paso cada día por tu puerta,
por la misma salida de la m40.
Y cada día te envío un guiño, un abrazo, un beso.

Una estrella.

Después de ti mi corazón se ha ido a vivir a las afueras,
kilómetros de asfalto
y luces de carretera.
Da igual si llueve o nieva,
si el viento fuerte agita mi melena.
Yo sigo levantando alta,
muy alta mi barrera.

Te fuiste sin luchar contra mis monstruos y ellos siguen allí,
bajo mi cabecera.
No pude vencer a los tuyos
y se han hecho fuerte en la zona muerta.

Sigo estando a 30 kms de ti y
ya entre nosotros se ha forjado una frontera.
Aunque yo siga soñando con un guiño, un abrazo, un beso y una estrella, allá donde está mi corazón, allá en las afueras.

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Tú tan ella y yo tan poco yo.

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Hace tiempo que no busco palabras que rimen con tu nombre,
ni me afano por ver tu sonrisa en el cristal.
Las esquinas son más redondeadas,
por eso me escondo cuando entro en tu portal.
No me buscas,
no te encuentro,
entre nosotros solo queda un rastro de soledad.
La que me impusiste,
la que grabé a fuego,
la que me dejó sin alas para volver a volar.
Me tragué mis palabras,
mi maldito orgullo
y de qué sirvió…
Ah sí, nunca volverás a verme llorar.
Reinventarse es una opción cuando el alma duele,
porque lo que duele es volver a respirar.

Impasse

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Quedaron los besos al borde de los labios,
la caricia en la punta de los dedos.
Las palabras cayeron en el fango,
la risa aparcada en un páramo desierto.
No importa lo que no dijimos.
Solo importa el rumor del viento.
Y el sol. Ese sol que nos cubre, inmenso.

Contradicciones

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Pronto, en unos días, cerraré un nuevo y decisivo círculo, aunque la espiral siga girando loca e imprevisible. Y lo siga haciendo sin ti.
Para unas cosas la mejor versión de mi misma.
Para otras, sin embargo, mi peor cara B.

Me siento orgullosa.
Y tengo miedo.
Y nada de esto te lo puedo compartir.

No soy Julieta enamorada

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Me enredé en tus besos de quita y pon.
Me dejé engañar por tus palabras a sabiendas de que tus silencios eran aún más mentirosos.
Se que no me lloras.
Y aunque mi alma quedara prendida de la única estrella apagada del universo,
ya no soy Julieta.
Ya no espero tu vuelta.
Ya no lloro en mi balcón.

No es tan difícil

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¿Ves cómo no era tan difícil vivir sin ti?
¿Cómo no lo era no echarte de menos?

Con un poco de aquí y otro poco de allá.
Con un poco de tristeza y decepción, al principio.
Con un poco de tiempo, para mitigar el recuerdo.
Con un poco de olvido, para matizar la añoranza.
Con algunos escritos, para echar afuera sentimientos.
Con algunos recuerdos, que evocan sensaciones.

Pero no era tan difícil.

Dicen que mis ojos brillan cada día,
y yo les digo que es por el sol, al que estoy mirando.
O por el baño de luna que busco a diario.
Antes brillaban cuando te recordaba,
ahora brillan porque ya dejé de hacerlo.

¿Ves cómo no era tan difícil dejar de pensar en ti?

En el mismo lugar

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Cada vez estás más lejos y el silencio es tan espeso que podría cortarse con el filo de un cuchillo.
Pero mis armas ya no son blancas y sólo disparan balas de hielo, que se deshacen camino del desierto.
Allí donde pararon mis lágrimas.
En el mismo lugar donde murieron los sueños.